sábado, 23 de abril de 2011


Para cualquier otra persona, 365 días pueden resultar insignificantes.
Pero para mí, 365 días junto a ti, significan todo.
Hoy ha sido el día más feliz que haya vivido jamás.
Puedo remontarme a mis recuerdos y seguir teniendo total certeza de ello.
El oír tu voz esta mañana.
Levantarme, y minutos después estar en tus brazos.
Es una sensación de calma absoluta que tengo la suerte de experimentar cuando estoy cerca de ti.
Gestos como una comida.
Como tus sábanas.
Tu piel rozando la mía.
No un beso cualquiera, sino tus besos.
O incluso el simple hecho de que recuerdes que las rosas rojas son mis flores preferidas.
Siempre había tenido la ilusión tonta, como la llaman, de salir a la calle y encontrarte en mi puerta esperándome.
No hace falta una excusa, ni ramos, ni bombones, o una notita al final de la puerta.
Porque encontrarte a ti es más de lo que pudiera desear.
He esperado mucho tiempo a que tus labios se movieran de una forma determinada para articular unas palabras.
Muchas veces he sido una impaciente, otras una impertinente, y otras simplemente he sido.
Sin embargo nunca he puesto en duda el significado de tus ojos cuando me miras y brillan, cuando sonríes, o cuando me aferras fuerte a ti para que no escape.
Y eso me dice mucho más de lo que pueda decirse hablando.
No soy perfecta, lo sé.
Y cometo miles de errores.
Pero tú siempre estás ahí.
Eres paciente, incluso en momentos en que lo más razonable sería ignorarme.
Eres sensato.
Alegre, risueño.
Y soñador, porque tú también sueñas.
Porque tienes tus aspiraciones, tus metas, y en tu imaginación está tu futuro.
Nunca has dejado de ser tú, y eso es precisamente lo que hace que me parezcas perfecto.
Hay algo que consigues fácilmente.
Y es que cada día me haces feliz.
Hoy no ha sido la excepción.
No es algo que pueda medir, pero es algo que siento siempre que estoy contigo.
Me llenas por completo, siempre.
Eres la persona que logra hacerme crecer.
Por la que daría cualquier cosa.
Y sobre todo, la persona que concuerda perfectamente cuando la imagino a mi lado.
No sé muy bien si algún día llegarás a subirte a mis lorzas y cabalgar.
Ni tampoco sé si yo también tengo un ojo "azulado".
Pero sé que quiero descubrirlo a tu lado.
Siento que te haya tocado alguien tan estúpido.
Pero a mí también me hace falta que me inyecten neuronas de vez en cuando.

Gracias.

PD: Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario