domingo, 1 de mayo de 2011


Número 5:


Cuando te beso dulce, suavemente, y deslizo mis labios por tus comisuras como si apenas te rozara, me viene a la mente aquella tarde en el parque.
Tus labios ya reconocían a los míos, pero a penas tenían mis huellas grabadas aún.
Frente a mí, sentado, estabas tú.
Te besé, tal y como he mencionado anteriormente, justo como deseaba en aquel momento.
Fue entonces cuando, tras un suspiro, dijiste:
"-Dios, bésame así siempre..."
Desde entonces, cada momento en que mi deseo son tus labios y capto en ellos toda mi atención, cumplo tu petición tal y como deseabas, sintiéndome feliz cuando sin previo aviso, te oigo suspirar como el primer día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario