sábado, 20 de agosto de 2011

-No quiero decepcionarte.
-No puedes hacerlo. ¿De qué manera me ibas a decepcionar?

-No llores...
-No es de tristeza, me he emocionado muchísimo. Eres la única capaz de emocionarme así.

-Es el mejor regalo que me has hecho nunca.

-Nunca me he sentido tan querido por nadie...

-Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero...

-¿A que puedes contar los malos momentos?
-Sí
-¿Y a que los buenos no puedes contarlos? ¿Sabes por qué? Porque son infinitamente más. No me importa pasarlo mal un momento porque siempre soy super feliz contigo.

-No tendría que haber momentos malos.
-Bueno, somos personas, y cometemos errores. Tendremos que poner cada uno de nuestra parte para no ponernos mal por tonterías.

-Te mereces lo mejor del mundo y yo no lo soy.
-Claro que lo eres.

-Siempre estarás en mi corazón.

-Qué bonica eres...

-Eres preciosa, desde cada perspectiva que mires.

-Eres la más preciosa que he visto jamás. Más que cada persona vista en directo, que cada actriz y que nadie. Y lo digo totalmente en serio.

-Te quiero tanto...

-No voy a dejarte nunca. Jamás.

-Pon en este papel lo que quieres para desayunar mañana, y cuando te levantes, lo tendrás, lo que quieras.

-Vamos a hacer una cosa, pido unas pizzas, vemos una película y luego nos tomamos una copa de helado de cuatro bolas de chocolate, que a ti te gusta el chocolate, ¿verdad?

-Cielo mírame, mírame. Te quiero.

-Nunca me he sentido tan querido. Y no importa lo malo porque eso es lo más grande. Una cosa es saber que me quieres y otra sentirlo como lo siento. Es lo más grande, lo más grande.

-Me encanta tu cuerpo. Desde tus ojos, que me sedujeron, tus labios grandes y perfectos... Hasta aquí, hasta tus pies.

-Buenos días, princesa.

-Tu sonrisa es mi cosa favorita.

-¿Ves? A esa sonrisa me refiero. Así quiero verte siempre. Porque no necesitas hacer nada más, si estás feliz, contenta, agusto conmigo, yo estoy feliz, y paso un día maravilloso.

-Adoro tu sonrisa, enorme, preciosa. Cuando me ves sonreír y se te dibuja esa sonrisa que parece que se va a escapar de tu cara. Es increíble.

-Me paso el día diciéndote cosas preciosas. ¿Crees que las digo por gusto?
-¿Ah no?
-No, las digo porque son ciertas.

-Te adoro...
-Te quiero, te quiero, te quiero..
-Y yo a ti más, cariño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario