Número 2:Mantengo a "Vikumi", el peluche que me regalaste cuando cumplimos un mes, encima del escritorio, sentado. Nunca lo dejo en el suelo.
Cuando me siento mal, o simplemente te echo de menos, lo cojo entre mis brazos, y lo abrazo fuerte, con los ojos cerrados.
Pienso en ti, y cuando vuelvo a ponerlo en su lugar, me siento aliviada, como si por un segundo fueras tú quien me ha abrazado.
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