jueves, 12 de mayo de 2011


No soy consciente de la gran cantidad de daños que estáis sufriendo allí, tanto estructurales como morales y personales.
Oigo el quebrante en tu voz y la impotencia que siento aumenta considerablemente.
Daría lo que fuera por tener una solución que os permitiera volver a estar en vuestra propia casa.
O al menos, que os permitiera estar en una situación más estable que la de ahora.
Sin embargo lo único que puedo limitarme a hacer es ver las imágenes, las cuáles detesto, y esperar que todo se normalice lo más pronto posible.
Me gustaría ser capaz de hacerte sonreír en estos momentos, y estar allí junto a ti, abrazándote lo más fuerte posible.
Y si los chistes malos o las bromas no sirvieran, siempre me quedaría estirar tus mejillas con la yema de los dedos y dibujar esa sonrisa que tanto me gusta.
Eres valiente, muy valiente.
Actuaste de manera en que solo pensabas en ayudar a los demás y no te dejaste llevar por el miedo.
Muchas personas pasan la vida entera buscando un héroe, y yo siempre he tenido uno a mi lado.
Ayer volviste a dar constancia de ello.
Ojala pudiera tenerte ahora aún más cerca.
Anoche, cuando me mandaste el sms, entre los rastrojos de sueño que hacían curvas en mis párpados caídos, fue tal la sonrisa que me ocasionó que no pude evitar acariciar el móvil con los dedos y dejar esa sensación un buen rato acomodada e intacta dentro de mí.
Y es que un te quiero es lo más grande cuando viene de ti.
Siempre has sabido el truco para hacerme feliz y ahora me gustaría ser yo quien lo poseyera.
Sea así, o no lo sea, de una cosa puedes estar seguro.
Estoy aquí.
Y te quiero con todas mis fuerzas.

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