lunes, 11 de julio de 2011

Me miras fijamente y me impides que te bese para que te escuche atentamente:

"-Te adoro. Te adoro. Te quiero mucho".

Me besas, y me estremezco.
La manera en que lo has dicho, el sentimiento que has puesto en ello... Me llena por completo y me emociono, te quiero sin que te hagas una idea de cuánto.

Me cuesta escribir esto porque a cada segundo que empleo recordando me emociono más y se me quieren saltar las lágrimas. Cosas como esta son las que me hacen preguntarme como puedes ser tan increíble, y como puedo tener tanta suerte.

Desde el primer minuto en que paso por esa puerta hasta el último estás pendiente de mí, en cada pequeño detalle, sin dejar que se te escape nada.
Un moño con palillos, una ducha juntos después de abrazarte por la espalda y aferrarte a mí cada vez más.
Pienso en la de cosas deliciosas que voy a comer y en el cocinero que las hará mientras pego otro mordisco más a la hamburguesa que has preparado.
Voy a besarte y besas mi mejilla, con lo cuál pongo cara de indignada y me coges entre tus manos, besándome con pasión.
Recupero el aliento y sonríes, lo que me hace volver a perderlo.
Libro por allí y cable por allá me dejas preparada la habitación para que no me aburra mientras espero a que vuelvas del trabajo. Me besas acompañado de un te quiero despidiéndote hasta más tarde. Lo vuelves todo tan especial que se me olvida que te estás yendo.
Poco después llamas para asegurarte de que todo está bien.
Ese ímpetu que tienes solo aumenta mis ganas de besarte cuando cuelgas el móvil.
Estoy en tu habitación, entre las sábanas de tu cama, te echan de menos al igual que yo.
Ojeo un libro, miro la televisión... Pero nada me convence.
Quiero hacerte algo especial, sacarte una sonrisa, recordarte que eres lo más grande que tengo.
Siempre acompañado del abrazo que pienso darte en cuánto llegues.
Cojo tu portátil, abro un documento y te escribo un te quiero, para que te lleves una sorpresa cuando abras el portátil, encuentres algo nuevo y lo veas.
Pero no acaba de convencerme.
Y es entonces cuando te preparo un vídeo de unos escasos 3 minutos.
Me familiarizo con las letras japonesas y comienzo a escribir, editar, añadir... Fotos al final y solo faltas tú.
Mientras pongo la última foto vuelvo a emocionarme.
Eres jodidamente precioso, no importa desde que perspectiva mires, es una realidad.
Es la una, ya falta menos para que llegues.
Evito volver a mirar la hora para no impacientarme, estoy deseando que llegues.
En la televisión se oyen ruidos de llaves todo el tiempo, como gastando una broma pesada.
Pero poco después oigo las que si encajan y me impulso cuando abres la puerta de la habitación.
Estás aquí.
Traes una pizza para cenar, pero tengo hambre de ti.
Te abrazo, me preguntas qué he hecho y sonrío pícaramente.
Me sonríes y me abrazas más fuerte, me besas.
"-Estoy muy contento porque estás aquí".
Me llena, yo también me siento igual.
Me tumbas en la cama y apoyas la cabeza en mi pecho.
"-Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida."
Siento como se me quieren escapar las lágrimas.
Me quedo callada, solo puedo sonreír. Me he emocionado demasiado como para articular alguna palabra.
Dios, te quiero tanto...
Me dejas tu camiseta en forma de pijama. Me encanta llevarla puesta.
Te enseño el vídeo y me giro. Llevas razón, me giro porque me da verguenza.
"-Tontica."
Has visto la mitad del vídeo.
Miro por el rabillo del ojo, llegas a las fotografías.
Y cuando llegas a la última cierro el vídeo, enseñándote el documento.
Me abrazas y escondes la cabeza en mi pecho.
Respiras hondo.
Te has emocionado y te da verguenza que te mire.
No puedo dejar de sonreír.
"-Ay... No hagas esto que me emociono, y yo no puedo emocionarme, soy un tipo duro."
Me río.
Estás precioso, como siempre.
Después de ver la tele y la cara de una mujer sin expresividad ninguna para lo que estaba pasando, y otras cosas más, vamos a dormir.
"-Gracias."
Gracias a ti, por absolutamente todo.
Me despierto a las 5 de la madrugada, no me siento nada bien.
Te despiertas, a pesar de insistirte te levantas y hasta que no encuentras algo que me alivie y verme descansando tranquila no vuelves a dormir.
Eres un cielo.
Podría acostumbrarme fácilmente a que seas lo primero que vea cuando abra los ojos.
Me encanta(s).
Y hasta el último momento del día, cuando te sientas conmigo en la heladería, todo es increíble.
Porque te tengo aquí.
Y eres todo lo que quiero.

~

"-Eres más bonica que nadie. Tú, sí, tú".
"-Eres preciosa cariño."
"-Te quiero muchísimo."

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